Haz favores y te los pagarán a coces.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Hasta la salud necesita descanso.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
A buena hora pidió el rey gachas.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Del necio, a veces, buen consejo.
De día no veo y de noche me espulgo.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Saber poco obliga a mucho.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
No escupas contra el viento.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Los encargos con dinero no se olvidan.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Pan a hartura y vino a mesura.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
A mi, mis timbres.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.