De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
Que con su pan se lo coman.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Favorecer, es por norma perder.
Viento del solano, agua en la mano.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Casa de muchos, casa de sucios.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
La sal no dice de sí misma que es salada.
No hay tonto para su provecho.
En Agosto trilla el perezoso.
A brutos da el juego.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Decir, me pesó; callar, no.
El tomate hasta que se remate.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
No tocar pito.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
A mucho vino, poco tino.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Los justos pagan por pecadores.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Se dice el milagro pero no el santo.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Hablar a tiempo requiere tiento.
No te alabes antes de que acabes.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Juramento, juro y miento.
De centavo en centavo se hacen los capitales.