Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
A más beber, menos comer.
Olla con gallina, la mejor medicina.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Ponga agua en su vino.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Hasta la muerte, todo es vida.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Escoba nueva, barre bien.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
La puerca tira del tapón
No muerdas la mano que te da de comer.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Por una alegría mil dolores
Padres viejos, hijos huérfanos.
Amigos pobres, amigos olvidados
Yernos y nueras, en las afueras.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Quien lengua ha, a Roma va.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Esto es pan para tu matate.
Trabaja y no comerás paja.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Sin harina no se camina.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.