Desde chica, la ortiga pica.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
A cada cerdo le llega su San Martín.
En casa llena el loco no se apena.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Gente pobre no necesita criados.
Me mandaron a la guerra sin fusil.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
El corazón no habla, pero adivina.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
El que ríe el último, ríe mejor.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Al que no quiera taza, taza y media.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
Por unas saludes, no te desnudes.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Bien urde quien bien trama.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.