Para el solano, agua en mano.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Mujer precavida vale por dos.
El que se va no hace falta.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Las paredes tienen oidos.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Quien hace, aplace.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Antes de meter, prometer.
Caballo que de joven no corre, dentro lleva la carrera.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
A cama pequeña, échate en medio.
Al que quiera celeste, que le cueste.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Mal huye quien a casa torna.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Cuentas claras, amistades largas.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Poco dinero, poco sermón.
En cada tiempo, su tiento.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.