Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
La suerte es loca y a todos nos toca.
El que las sabe, las tañe.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Reloj y campana, muerto mañana.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Que no me busquen porque me encuentran.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Desvestir un santo para vestir otro.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Quien se quemare, que sople.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
El diablo está en los detalles.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
El infierno no sirve para quemar paja.
Feria de loco es el mundo todo.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Burro adornado, busca mercado.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
El mandar no quiere par.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
Si eres tímido no conseguirás nada bueno ni malo, es decir, nada.
Cada necio quiere dar su consejo.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Chico bache y grande caída.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
Donde lo hay, se gasta.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Según sea el paño, hazte el sayo.
La prisa es la madre de la imperfección.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
El hablar mismo idioma.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.