Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Arandino, borracho fino.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Escribir despacio y con buena letra.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
El buen alimento cría entendimiento.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
A fullero, fullero y medio.
Es mucho collar para tan poco perro.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
No canta mal las rancheras.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Hablar por la boca del ganso.
El vino en jarro cura el catarro.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
A más años, más desengaños.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
La lima, lima a la lima.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.