El frío conoce al encuero.
Como poroto de la chaucha.
El relajo es dulce después del trabajo.
No existe más amor que el amor a primera vista
A cualquier cosa llaman rosa.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Es como llevar leña para el monte.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
La admiración alaba, el amor es mudo
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Ruin amigo no vale un higo.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Libro prestado, libro perdido.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Tierra de roza y coño de moza.
Hay muchos dispuestos a meter su cuchara en la sopa, pero pocos que quieran ayudar a cocinarla.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
Con putas y bretones pocas razones.
A cada cabeza, su seso.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Gran tocado y chico recado.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
¡Andá a cobrarle a Magoya!