Dios da frío según la ropa.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Llevar agua al mar.
Casa sin madre, río sin cauce.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Año tuero, vaca y muerto.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
A persona lisonjera no le des oreja.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Escucha en el silencio y serás sabio.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
De lo que come el grillo, poquillo.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Cada cual a lo suyo.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
Parva trillada, parva beldada.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Ayatola no me toques la pirola.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
A burro negro, no le busques pelo blanco.