Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Buscarle cinco pies al gato.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
El que come solo, muere solo.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Para conservar amistad, pared en medio.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Ya los perros buscan sombra.
No es lo mismo ser que haber sido.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
La cara del santo hace el milagro.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Un ruin ido, otro venido.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
El que come y canta algún sentido le falta.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.