Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Come santos, caga diablos.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Aguas de Abril, vengan mil.
Qué pacaya te echaste encima!
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Dos perros pueden matar a un león.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Variante: El pez grande se come al pequeño.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
La muerte hace reflexionar.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Bien está el pájaro en su nido.
Hablar más que lora mojada.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
Pintada en los WC.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Zorro dormilón no caza gallinas.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
El mundo es de los audaces.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
No todo el que trae levita es persona principal
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Chica centella gran fuego engendra.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.