Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
La voz del asno no pasa del tejado.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
No cantes victoria antes de tiempo.
Hijos casados, trabajo doble.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Burro amarrado, leña segura.
Las novedades son la sal de la vida.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Perro que ladra, guarda la casa.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
A quien has de acallar, has de halagar.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Es mejor sudar que temblar
Andarse por las ramas.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?