Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Nunca llueve a gusto de todos.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Vencer no es vergonzoso
Afanar y no medrar es para desesperar.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Se defiende como gato panza arriba.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Enero y Febrero desviajadero.
Cada pájaro lance su canto.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Todavía aguas corren profundamente.