Quien no tiene quiere más.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
El corazón conoce la amargura del alma.
Santo Tomás, una y no más.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Más raro que perro verde
Nunca te duermas en los laureles.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
De hora en hora, Dios mejora.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
¿Queres dormir al sueño?
Ahora adulador, mañana traidor.
La belleza es un reino que dura poco
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Dulce y vino, borracho fino.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
A donde las dan, allí las toman.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Quien te quiere, te aporrea.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
A fullero viejo, flores nuevas.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Carta echada, no puede ser retirada.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Más vale poco que nada.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Atender y entender para aprender.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Bodas largas, barajas nuevas.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.