No es quejido, sino que jode.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Bien está cada piedra en su agujero.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Pon y te llamaran gallina.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Casa ordenada, casa salvada.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Al maestro, cuchillada presto.
El agraviado, nunca desmemoriado.
A ruin, ruin y medio.
Alabanza propia es vituperio.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
El pollo de enero a San Juan es comedero.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
La necesidad agudiza el ingenio.
El que ríe el último, ríe mejor.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
De pies a cabeza.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Conócete a ti mismo.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Consejo tardío, consejo baldío.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.