La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Perdona una vez; pero nunca tres.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Quien no canea, calvea.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Agrada y te agradarán.
Te voy a dar más cera que la que arde.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Atente al santo y no le reces.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
Hay que tomar el toro por las astas.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
La lima, lima a la lima.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Abril, deja las viñas dormir.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
La mejor palabra es la que no se dice.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Cada pez en su agua.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Antes que el deber está el beber.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.