Secreto de tres, secreto no es.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
De una espina, nace una rosa.
La buena cena, temprano suena.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Donde hay carne, hay hermosura.
El que guarda siempre encuentra.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Quien hace preguntas no es tonto.
Hacer la plancha.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Cuando borrachos hay, madre falta.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
En Noviembre el frío vuelve.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Una palabra deja caer una casa.
Gratis, hasta las puñaladas.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Amigos somos, pero los peces aparte.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Miren quién habló, que la casa honró.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
El burro busca al otro burro para rascarse.
No saber una jota.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
No es lo mismo ser que haber sido.
La muerte tiene las piernas frías.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Que cada cual espante sus pulgas.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Empieza la tarea y luego termínala.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.