Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
El mundo es de los audaces.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
No hay tonto para su provecho.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
La mano que no puedes morder, bésala.
Ni para Dios, ni para el diablo.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
El diablo está en los detalles.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
El que no está contra ti, está contigo.
Haz lo que haces.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cerco de luna, agua segura.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
De tus herederos, sé tu el primero.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
La sardina y el huevo a dedo.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Abril frío, poco pan y poco vino.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
El hambre es el mejor cocinero.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.