De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Ramos mojados, ésos mejorados.
En toda guerra está mezclada una mujer.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Tierra de roza y coño de moza.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Amistades conserva la pared medianera.
Al que no quiera taza, taza y media.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Donde ajos ha, vino habrá.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Los burros prefieren la paja al oro.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Andarse por las ramas.
La suerte está echada.
Vive y deja vivir.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Con el mismo cuero las correas.
Dios da, nunca vende.
Bien está el pájaro en su nido.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
El que está en pié, mire no caiga.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.