A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Indio con puro, ladrón seguro.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Donde hay gallo, no canta gallina.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
A caballo ajeno, espuelas propias.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
En el menguante de enero, corta tu madero.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Quiéreme poco pero continúa
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
La lima, lima a la lima.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.