Hoy figura, mañana sepultura.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Mujer enferma, mujer eterna.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Son nones y no llegan a tres.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Dios ayuda al que mucho madruga.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Donde hay gana, hay maña.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Al viejo pelele, todo le duele.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Es ley la que quiere el rey.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Siempre que llueve, escampa.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
Dádivas quebrantan peñas.
Muchos componedores descomponen la novia.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Juez con prisa, juez que yerra.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
Tierra por medio, para poner remedio.
Empieza la tarea y luego termínala.
A la mal casada, miradla a la cara.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Vale más muerto que vivo.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Malos humores salen con buenos sudores.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Ignorante y burro, todo es uno.
Conquista el amor solo aquel que huye
Paga adelantada, paga viciada.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.