El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
La lluvia viene después de los bosques.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
O la bebes o la derramas.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
De pies a cabeza.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Al higo por amigo
Quien busca, halla.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Antes el golpe que el grito.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Por pedir, nada se pierde.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Una obra acabada, otra empezada.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Llueve sobre mojado.
Al mal tiempo, buen paraguas.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Los cascos salen a la botija.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
En Abril, aguas mil.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Es más feo que carro visto por debajo.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Cada grumo tiene su humo.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.