Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Esto es el pan nuestro de cada día.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
El lunes, ni las gallinas ponen.
El que está a las duras, está a las maduras.
Madre hay una sola.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
La muerte regalos no prende.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Las paredes tienen oidos.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Para un madrugador, uno que no duerma.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
No caben dos pies en un zapato.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Son cáscaras del mismo palo.
A bien obrar, bien pagar.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Sin precio no se han las mujeres.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Al músico viejo le queda el compás.
A la bota, darla el beso después del queso.
Cada cual sabe de la pata que cojea.