De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Un buen día vale por un mal mes
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
El que se afloja se aflige.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
A cada pez le llega su vez.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Aire colado, a muchos ha matado.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Bebe y ata la bota.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
El trompo mientras más lo lían más baila.
Perro viejo no ladra en vano.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Llave puesta, puerta abierta.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Palabra de boca, piedra de honda.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
En buena casa, mal inquilino.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
El amor habla incluso con los labios cerrados