El ojo del amo hace más que sus manos.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
El ladrón juzga por su condición.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
El que las hace, las imagina.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
De cuero ajeno, correas largas.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Te conozco mascarita
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
A largos días, largos trabajos.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Lo que viene deprisa, pronto se va.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
A jugar y perder, pagar y callar.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Café cocido, café perdido.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Entre menos burros, más choclo.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.