El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Sacar los trapos al sol.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Toda desgracia es una lección.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
No vengas a asustar con el petate del muerto.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Cuando malaya llegue; ya el caballo está cansado.
Quien te ha visto y quien te ve.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Hacienda que otro gano poco duró.
Al asno no pidas lana.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Después de la risa viene el llanto.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Leerle a uno la cartilla.
Acarrear leña para apagar un incendio.
El que es buen gallo en cualquier gallinero canta.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Cavas tu tumba con los dientes.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
La mala cama hace la noche larga.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
A donde no está el dueño, no está su duelo.