Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
De los escarmentados nacen los avisados.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Boca abierta, dientes de oro.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
A feria vayas que más valgas.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Bien cantas, pero mal entonas.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Sin pito y sin flauta.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
A la fortuna, por los cuernos.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Llagas viejas, tarde sanan.
Quien da el consejo, da el tostón.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Cuando la milana pía, agua para tres días.