Cuando tú vas, yo vuelvo.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Donde hay duda hay libertad.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Abril, deja las viñas dormir.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Bonitas palabras al más listo engañan.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Todavía aguas corren profundamente.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Ve tu camino para no tropezar.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Con pan y vino, se anda el camino.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Hablar a tontas y a locas.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.