Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Cuando fueres a la boda, deja puesta tu olla.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
El gusto se rompe en géneros.
Llave puesta, puerta abierta.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Poco y en paz, mucho se me haz.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
El que algo quiere, algo le cuesta.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Del tronco caído todos hacen leña.
Una obra mala, con una buena se paga.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
De tal jarro, tal tepalcate.
El que mucho escoge poco coge.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Dame pan y llámame perro.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Amistades conserva la pared medianera.
Las grandes penas no se quejan.
Para aprender, perder.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.