La vida es un juego.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
La voz del asno no pasa del tejado.
A la hija casada sálennos yernos.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
La mucha tristeza sueño acarrea.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Detenerse después de probar un poco algo.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
El burro al ratón le llamó orejón.
Casa hecha, sepultura abierta.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
La ventura es paño que poco dura.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Por el rastro se da con la liebre.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Dichosos los ojos que te ven.