Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Gran mal padece quien amores atiende.
Hace más la raposa que la curiosa.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
A cada ollaza su coberteraza.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Después de la guerra, todos son generales.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Habla directamente al corazón.
A buen sueño, no hay cama dura.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
El llanto alivia el quebranto.
Copas son triunfos.
No hay año sin desengaño.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Más feliz que marica con dos culos.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Como la espada, así la vaina.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Está oscuro debajo de la lámpara
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
A la mal casada, miradla a la cara.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
La honestidad es un vestido de oro
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Allá va la lengua do duele la muela.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.