Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
El que tiene más galío, traga más pinol.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
La palabra emitida no puede recogerse.
Llegar y besar, suerte es singular.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Buena muerte es buena suerte.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Váyase lo ganado por lo perdido.
En pedregal no siembres cereal.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Nunca anochece donde se ama.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
La cara del santo hace el milagro.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Boñigas hacen espigas.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
En nombrando al rey de Roma, luego asoma.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
De necios es huir de consejos.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
El que ríe el último, ríe mejor.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.