El que tiene más galío, traga más pinol.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
El cebo oculta el anzuelo.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Nunca anochece donde se ama.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Llegar y besar, suerte es singular.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
La palabra emitida no puede recogerse.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
En pedregal no siembres cereal.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Buena muerte es buena suerte.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
La cara del santo hace el milagro.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
En nombrando al rey de Roma, luego asoma.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Boñigas hacen espigas.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Lo que hoy parece, mañana perece.
De necios es huir de consejos.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
El que ríe el último, ríe mejor.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios