El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Dar puntadas.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Que cada cual espante sus pulgas.
Para alcanzar, porfiar.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Del necio, a veces, buen consejo.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
El que canea, no calvea.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
El zorro viejo huele a trampa.
Pan no mío, me quita el hastío.
Quien bien quiere, tarde olvida.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Puso pies en polvorosa.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Por do salta la cabra salta la que mama.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Cinco: por el culo te la hinco.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.