El que desecha la yegua, ése la lleva.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Mal huye quien a casa torna.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Alegría amagada, candela apagada.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Roma, acuerdos y locos doma.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
A buena confesión, mala penitencia.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Dinero guardado, barco amarrado.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
La oración de los rectos en su gozo.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Espéjate para que veas cómo eres.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Se queja más que la llorona.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Hacer castillos en el aire.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.