Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
A barbas honradas, honras colmadas.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Lo que siembras cosechas.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Capa de pecadores es la noche, señores.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Hablar por referencias es casi mentir.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Burro suelto del amo se ríe.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Santo que no es visto no es adorado.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Lengua malvada corta más que espada.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Quien vende barato vende doblado.
Barba roja, mucho viento porta.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Calienta más el amor que mil fuegos
El tiempo todo lo cura
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
A hijo malo, pan y palo.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
A gran seca, gran mojada.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Jamás digas: nunca jamás.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
La obra alaba el maestro.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Pan y vino andan camino.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.