Las ideas están exentas de impuestos.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Amor sin plata, no dura.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Más da el duro que el desnudo.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Yerro es ir de caza sin perro.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Al último siempre le muerde el perro.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
No se pierde lo que se dilata.
Vale más muerto que vivo.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Caballo manco no sube escalera.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Vísteme despacio que tengo prisa.
El trato engendra el cariño.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Que aproveche como si fuera leche.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.