Nadie puede hacer que un cangrejo camine derecho.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Lunes y sábados no quitan jueves.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Pronto y bien no hay quien.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Dos cabezas piensan más que una.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Nada puede dar quien nada tiene.
El amor no hace hervir la olla
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Patada de yegua no duele.
No saber qué hacer con las manos y los pies.