Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Para bien morir, bien vivir.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Codicia mala a Dios no engaña.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
El tiempo vuela, que se las pela.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Consejos vendo y para mí no tengo.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Malos humores salen con buenos sudores.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Tirar la casa por la ventana.
En tiempo de campaña, apaña.
No le busques ruido al chicharrón.
Barco amarrado no gana flete.
Quien bien quiere, bien obedece.
Sale más caro el candil que la vela.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Detenerse después de probar un poco algo.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Tu quieres que el león me coma.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
El mal comido no piensa.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.