Mal de muchos, epidemia.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Cebada granada, a ocho días segada.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Deja la h de ayer para hoy.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Son más los días que las alegrías.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Después del relámpago viene el trueno.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
El que apurado vive, apurado muere.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Burlas suaves traen burlas graves.
Antes de meter, prometer.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
De lo bendito, poquito.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
No e posible vivir con las mujeres. Ni sin las mujeres.