De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
La rueda de la fortuna nunca es una.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Breve habla el que es prudente.
La comprensión siempre llega más tarde.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Donde está el rey, a cien leguas.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Nadie se meta donde no le llaman.
A burro viejo, poco forraje.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Lo que no mata engorda.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Mal de muchos, epidemia.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.