No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
El que adelante no mira, atrás se queda.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Mal huye quien a casa torna.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Entra, bebe, paga y vete.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Oye primero y habla postrero.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Cada cosa pía por su compañía.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
El ternero recental no teme al tigre.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Unos mueren para que otros hereden.
Que sabe el chancho de pasteles.
Échale guindas al pavo.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Este se mete como Juan por su casa.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Donde hay pelo hay alegría.
Cuando tu ibas, yo venia.
El que poco pide, poco merece.
A un fresco, un cuesco.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Amor de lejos contentos los cuatro.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Que quieres que de el encino sino bellotas.