El que come tierra, carga su terrón.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
No hay que reírse de la felicidad
Contra gustos no hay nada escrito.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
El llanto sobre el difunto.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El que las sabe, las tañe.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Tripa vacía, suena pronto.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Como poroto de la chaucha.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
A caballero nuevo, caballo viejo.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Hacienda que otro gano poco duró.
Pies fríos, corazón caliente.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Donde hay juncos, agua hay junto.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Lo tragado es lo seguro.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.