Cada maestrillo, tiene su librillo.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Una maravilla, con otra se olvida.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
La verdad siempre sale a flote.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Para uno que madruga otro que no duerme.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
El que tiene narices, no manda a oler.
Hablar más que lora mojada.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
En toda casa hay muchas mudanzas.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
El que venga atrás que arree.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
El caballo viejo conoce bien el camino.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Hasta ajustar, regatear.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Para que quiere cama el que no duerme.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
El agua derramada es difícil recogerla.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.