Más ordinario que una vaca con pedal.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Genio y figura hasta la sepultura.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
A burlas, burlas agudas.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Amigo reconciliado, doble enemigo
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Volver a inventar la rueda.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Las armas las cargan el diablo.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Una alegría esparce cien pesares.
El mono sabe el palo al que trepa.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El vino y la mujer se burlan del saber.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Donde dije digo, digo Diego.
El que rompe viejo, paga nuevo.