Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Donde dije digo, digo Diego.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
El que rompe viejo, paga nuevo.
A liebre ida, palos al cubil.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Hacer castillos en el aire.
Quien tenga tiempo que no espere
Lo que hace el burro, pare la burra.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Lo que haces, encuentras.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Al mal amor, puñaladas.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
El mono vestido de seda mono se queda
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
El mundo es de los audaces.
La mentira busca el rincón.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Incluso el día más largo tiene un final
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Una golondrina no hace verano.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Echarle mucha crema a sus tacos
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena