Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Cantar bien o no cantar en el campo es diferente, pero aquí donde esta la gente, cantar bien o no cantar.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
Poco mal y bien quejado.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Puso pies en polvorosa.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
A secreto agravio, secreta venganza.
Todo necio confunde valor y precio.
Culo veo, culo quiero.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Mal reposa la vida dudosa.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Le dieron como a violín prestado.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Algunos tienen buena jaula, pero malos pájaros.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
No hay cosa que no tenga su contra.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El tiempo todo lo amansa.
Vida bien concertada, vida holgada.
La mejor receta, la dieta.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
La mayor ventura, menos dura.