El hablar es plata y el callar es oro.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Febrero, cebadero.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Barco viejo, mal navega.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
El sol siempre reluce.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
No dar pie con bola.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
La verdad a medias es mentira verdadera.
El pan de viaje no hace bulto.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
El que bien te quiere te hará llorar.
Gota a gota, la mar se agota.
No me hables de flores, que soy jardinero.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
La actividad es la mercancía más conveniente
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Bailarines en cojos paran.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Al último siempre le muerde el perro.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Dádiva forzada no merece gracias.
La sal no dice de sí misma que es salada.
El gato maullador, nunca buen cazador.
El pez grande en la mar se hace.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Dar carne al lobo.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Vive cantando, muere llorando.