Favor del soberano, lluvia en verano.
El necio cree que todo lo sabe.
Las penas no matan, pero rematan.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
La ira es locura el tiempo que dura.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Cada cual es dueño de su miedo.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Els lladres grans enforquen als petits.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Juicios tengas, y los ganes.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Más envejecen las penas que las canas.
Cama de novios no la tienen todos.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
El pimiento pequeño es más picante.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Domingo sucio, semana puerca.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
El que no se consuela es por que no quiere.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Cada cosa tiene su precio.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.