Cabeza vana no cría canas.
El dinero no es medicina; pero quita muchos dolores de cabeza.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
No se me olvidará mientras me acuerde.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Las penas solteras, son más llevaderas.
El que pega primero pega dos veces.
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
El nuevo paga novicial.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Me picó una araña y me até una sábana.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Gratis, hasta las puñaladas.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Haber de todo, como en botica.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Amigo que no da, poco me importa ya.