Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
A la cabeza, el comer endereza.
Éramos pocos y parió la abuela.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Sigue a tu amigo y ve a Gangnam.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Bueno es caer para más valer.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Las cosas en caliente pegan.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
A bien obrar, bien pagar.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Arca abierta al ladrón espera.
Hebra larga, costurera corta.
La flor no se conserva roja cien días.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
La admiración alaba, el amor es mudo
Cuando compartimos, solo ampliamos nuestra capacidad de ser felices.
Llegar al humo de las velas.
No hay que buscarle tres patas al gato, sabiendo que tiene cuatro.
Por enero florece el romero.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Pesar compartido, pronto es ido.
Sigue este consejo para que llegues a viejo.
Para el postrero no hay cuchara.
El dinero no compra la felicidad.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Llevar bien puestos los calzones.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
No hay que pedirle peras al olmo.
A chico caudal, mala ganancia.
En casa del albañil, goteras mil.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
El que no aprende es porque no quiere.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.